lunes, 11 de febrero de 2013

Django Desencadenado

Django Unchained
Quentin Tarantino, 2012




Tarantino se nos ha hecho mayor, ha madurado. Y ahora, además de su eterna vena subversiva y gamberra, también tiene conciencia social e histórica. Su lado lúdico le lleva a jugar con los géneros y utilizar referencias despreciadas por la alta cultura cinéfila, como en este caso el spaghetti western de segunda fila. Mientras que su nueva faceta, más comprometida, le lleva a bucear en el pasado histórico para tratar temas como la esclavitud y el racismo. Eso sí, permitiéndose las licencias necesarias para cambiar a su gusto la historia oficial y vengarse a su manera de las injusticias cometidas. Ya en su anterior película, Malditos Bastardos ( 2009), le daba la vuelta a la historia para que un grupo de soldados judíos pudieran vengarse de los nazis. 

Ahora el turno es de los esclavos negros. Tarantino nos cuenta la historia de Django, un esclavo liberado por un cazarrecompensas que le ofrece unirse a él para, en la primera parte, dar caza a una serie de delincuentes, a cambio de ayudarle después a rescatar a su amada, Broomhilda, vendida como esclava a un sanguinario terrateniente. En la primera parte podemos encontrar los mejores momentos de la película, como esa burla al Ku Klux Klan. La segunda parte es más lenta y se hace más larga. El director pretende conseguir que toda la tensión recaiga en los diálogos, pero lo consigue solo en parte. La explosión de violencia que se produce debería ser el colofón de la película y, sin embargo, se alarga innecesariamente.

miércoles, 30 de enero de 2013

Lo mejor del 2012


1. Los Descendientes (The Descendants, Alexander Payne, 2011)



2. Shame (Steve MacQueen, 2011)
3. Les Herbes Folles (Alain Resnais, 2009)
4. Diamond Flash (Carlos Vermut, 2011)
5. La Guerre Est Déclarée (Valérie Donzelli, 2011)
6. Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, Andrea Arnold, 2011)
7. Mátalos Suavemente (Killing Them Softly, Andrew Dominik, 2012)
8. The Turin Horse (Béla Tarr, 2011)
9. Cosmopolis (David Cronenberg, 2012)
10. Take Shelter (Jeff Nichols, 2011)

miércoles, 23 de enero de 2013

Salvajes

Savages
Oliver Stone, 2012.




Aunque puede que sea una de las mejores películas de Oliver Stone desde Giro al Infierno (1997), sigue estando lejos de obras como Platoon (1986), Wall Street (1987), Nacido el Cuatro de Julio (1989) o JFK (1991). 

Tres veinteañeros guapos y vigorosos que mantienen un triángulo amoroso bien avenido, se dedican al contrabando de una hierba de una calidad excelente que consigue abrirse un hueco en el mercado dominado por los carteles mexicanos. Cuando estos ven amenazados su negocio deciden comprarles el suyo. Pero las negociaciones salen mal y la violencia se desata. La película consigue sus mejores momentos con la impresionante presencia del sicario interpretado por Benicio del Toro. El resto de la película se ve como un espectáculo frívolo, entretenido, pero un tanto artificioso, falto de realismo. De hecho, Stone parece más preocupado por los mecanismos del relato en sí, que en conseguir convencer al público. De ahí ese final tramposo, que nos hace replantearnos toda la película como un juego metanarrativo.  

miércoles, 16 de enero de 2013

A Roma Con Amor

To Rome with Love
Woody Allen, 2012




Desde que Woody Allen hace películas como excusa para hacer turismo y pasar buenos ratos en compañía de su familia, su cine se ha reblandecido, ha perdido su fuerza. Sus últimas películas siguen tratando los mismos temas y sus personajes continúan deambulando en un laberinto de pasiones muy reconocibles, pero todo ha tomado un cariz más artificioso, menos punzante. Ahora parece que el genial director se ha pasado a los cuentos, a las fábulas inocuas, donde nada se pone en juego, simplemente observamos a sus criaturas flotar por ambientes de ensueño, como si ya no fuesen a sentir dolor. El sufrimiento escondido detrás de esa mirada irónica de antaño se ha ido transformando en un paseo por recuerdos edulcorados. De ahí ese personaje maduro, el arquitecto que se reencuentra con su álter ego y observa con resignación lo que le ocurre. La película es entretenida pero se echa en falta el sarcasmo más ácido de un cirujano que ya no quiere que le salpique la sangre.

jueves, 10 de enero de 2013

El caballero oscuro: La leyenda renace

The Dark Knight Rises
Christopher Nolan, 2012.

 




La última parte de la trilogía dedicada al hombre murciélago no me ha apasionado. Como muchas de las películas de Nolan, me deja una sensación de hastío ante tanto despliegue grandilocuente. La megalomanía de este director, su ambicioso trabajo narrativo, su espectacular puesta en escena, me resultan vacíos. Quizás se toma tan en serio que acaba aburriendo. Además no deja de ser una vuelta de tuerca más al género, eso sí, dándole una solemnidad que otorga a la película un peso ridículo. Para al final contar lo de siempre: un malo que tiene una bomba con un reloj en cuenta atrás y un héroe que llegará a tiempo para salvar a una ciudad entera. Pues vale.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Prometheus


Ridley Scott, 2012.

La precuela de Aliens, rebosante de efectos especiales y de un gran despliegue técnico, me resultó grandilocuente e insulsa. No era suficiente con volver la vista atrás a una película que en su día revolucionó el género.  De la criatura de mandíbula desplegable poco veremos. Los grandes temas, como la búsqueda de los orígenes del hombre, empañan la historia y la diluyen en algo impreciso, vacío.  




sábado, 17 de noviembre de 2012

Diamond Flash

Carlos Vermut, 2011.


Sorprendente primer largometraje de Carlos Vermut, un director independiente que ha demostrado a la industria del cine español que con muy pocos recursos se pueden hacer películas estimulantes.  


La película se despliega en múltiples direcciones utilizando y subvirtiendo distintos géneros y con vertiginosos cambios de tono. El guión está construido milimétricamente, pero en ningún momento se hace evidente. Vermut evita los diálogos explicativos, prefiere sugerir, acercarse a sus personajes desde los detalles que los convierten en gente de la calle. Los actores, todos desconocidos, realizan un trabajo asombroso gracias a una dirección obsesiva, que se olvida de la perfección técnica, para centrarse en que las actuaciones resulten convincentes. La historia es lo de menos, lo importante es cómo se cuenta. Una niña desaparece. Su madre, desesperada, busca una fotografía de ella para poderla entregar a la policía y que puedan iniciar la búsqueda. A partir de este punto de inicio se van desarrollando distintas tramas que tienen alguna conexión con la primera y que nos conducen por una montaña rusa llena de angustia, de maldad y de una ironía oscura difícil de olvidar.