domingo, 29 de diciembre de 2013

La Vida Secreta de Walter Mitty

Ben Stiller, 2013

Además de su conocida faceta de actor cómico, Ben Stiller también se ha atrevido con la dirección. Ahí están las divertidas Zoolander (2001) y Tropic Thunder (2008). En esta película cambia de tono y trata de ponerse trascendental, construyendo una obra superficial e insulsa, llena de obviedades de manual de autoayuda. 

El protagonista trabaja para una revista en la que gestiona las fotografías que se publican. Su carácter retraído y soñador lo convierte en un ser solitario, objeto de burla de sus superiores. Cuando se produce una reorganización dentro de la empresa, su puesto de trabajo queda en peligro y tiene que iniciar una investigación acerca de una fotografía que ha de aparecer en el último número de la revista impresa. Así es como acaba viviendo experiencias emocionantes que le transformarán. 




Este viaje de redención no deja de ser un tanto artificioso y es poco creíble. Los personajes son caricaturas y pronto nos dejan de importar, los diálogos no tienen fuerza ni son ingeniosos y las actuaciones no ayudan tampoco a darle al conjunto algo de gracia. En resumen, una comedia bienintencionada, pero fallida. 

sábado, 16 de noviembre de 2013

La Vida de Adèle

La Vie d'Adèle
Abdellatif Kechiche, 2013


Si obviamos el morbo que tiene esta película en la que hay escenas lésbicas como nunca antes se había visto en el cine comercial, podremos profundizar en una obra que ha conseguido el consenso de no sólo la crítica, sino también el público. Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de este año, la cinta del tunecino Kechiche es valiente y arriesgada tanto en la forma como en el fondo.

La historia cuenta la relación de dos chicas jóvenes en dos momentos distintos de sus vidas, centrándose principalmente en una de ellas, Adèle. 

En la primera parte vemos a una adolescente que se encuentra en un momento clave de su sexualidad, momento en el que todavía no se ha definido y en el que tiene una lucha interior por integrarse en una sociedad donde todavía hay prejuicios con las lesbianas. La confusión inicial da paso a la determinación de dejarse arrastrar por sus instintos más evidentes. 

La segunda parte cuenta cómo la relación se va rompiendo una vez que las dos jóvenes entran en el mundo adulto y viven juntas. La melancolía de Adèle le impedirá rehacer su vida con normalidad.

Sí, hay escenas muy explícitas y muy largas de sexo lésbico, pero en ningún momento el espectador se sentirá violentado o incómodo, ya que están realizadas con gran naturalidad y son momentos consecuentes con la cercanía que el director tiene con sus personajes desde el principio. La cámara se pega a los cuerpos de las protagonistas, los primeros planos de las caras de las chicas intentan captar los gestos más pequeños. Con una gran sensibilidad, el director captura el torbellino de sentimientos que fluye por ambas chicas. La mirada perdida y melancólica de Adèle es la de una joven enamorada hasta las entrañas, alguien que no entiende su vida sin su objeto deseado. 

La polémica que ha habido con las actrices se debe a que el rodaje se desarrolló en unas condiciones muy duras, con un nivel de exigencia alto para unas actrices que se han tenido que desnudar en todos los sentidos. Pero el resultado ha merecido la pena. Por cierto, las vaginas que vemos en la pantalla son prótesis de plástico (esto sí que es un spoiler).



lunes, 11 de noviembre de 2013

Gravity

Alfonso Cuarón, 2013.

Alfonso Cuarón es uno de los directores más importantes y conocidos del cine mexicano. Sus anteriores películas, Y tu mamá también (2001), Hijos de los hombres (2006), son obras estimables que han tenido un éxito comercial suficiente como para permitirle abordar proyectos más ambiciosos como este.

Gravity no es una revolución del género como algunos han dicho, no es la nueva 2001, una odisea en el espacio, ni siquiera se puede considerar ciencia ficción. Pero, debajo de su argumento sencillo y directo, hay una cinta interesante y entretenida, con elementos suficientes para poder disfrutar de una buena experiencia cinematográfica. Como si de un baile en el espacio se tratase, los dos astronautas supervivientes de una catástrofe espacial causada por una lluvia de restos de satélites, flotan en el vacío en busca de un refugio. No hay nada fuera de esta historia simple de lucha por la vida, pero la coreografía del baile en el espacio merece la pena.


domingo, 29 de septiembre de 2013

Història de la meva mort

Albert Serra, 2013

Albert Serra es un director travieso y juguetón. Le gusta transgredir, experimentar y buscar nuevos caminos nunca transitados por el cine. Quiere ser, como su compatriota y admirado Dalí, un artista único. En sus entrevistas y seminarios siempre se muestra provocador y vanidoso, no se sabe si su arrogancia es una máscara o una sentida seguridad en su arte. Sin embargo, es de los pocos autores que tenemos en el panorama nacional que se atreven a cuestionar y romper con lo establecido, repudiar lo convencional para buscar la libertad total creativa. Y su tono irónico y siempre lúdico resultan refrescantes.

En sus películas no hay un guión en el sentido convencional de la palabra. Evita dibujar rasgos psicológicos en sus personajes. De ahí que prefiera recurrir a criaturas bien conocidas de la literatura o de la mitología. Don Quijote y Sancho Panza en su primer largometraje, Honor de cavalleria (2006). Los Reyes Magos en El Cant dels Ocells (2008). Y en esta última película, ganadora del Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, se centra en un encuentro imposible entre Casanova y Drácula.

A pesar de que el director reconoce que es su película más elaborada, donde más capas ha metido y con un guión más trabajado, es una obra nada complaciente, que desorienta e incluso puede aburrir. 

La película se puede dividir en dos partes. Una, más luminosa, en la que vemos a Casanova charlar con otros personajes sobre temas diversos, la mayoría de las veces son digresiones que son difíciles de seguir. Y es que entre los juegos que nos plantea el director, uno es el de los diálogos, construidos a partir de distintos retazos que se han pegado en el montaje para crear una extrañeza, una sensación de no haber oído algo igual nunca. Y lo consigue. 

La segunda parte es más oscura. Serra pretende mostrarnos una evolución del racionalismo, de la sensualidad, de la Ilustración hacia el oscurantismo, el romanticismo. De ahí que aparezca el personaje de Drácula, como digno guía de ese viaje a la oscuridad.

Otra travesura curiosa del director tiene que ver con el formato de la imagen. Mientras su director de fotografía siempre pensó que estaba filmando una película en formato 4:3, el director decidió cuando aún no se había terminado de rodar, que lo iba a cambiar a panorámico, con el consiguiente recorte de las bandas superior e inferior del plano. Y no sólo eso, decidió no avisar al fotógrafo, de manera que hay planos que aumentan la sensación de extrañeza, de algo no visto antes. 

Por lo tanto, nos encontramos ante una obra que se sale de los márgenes del cine convencional. Cabe preguntarnos si desprenderse de la emoción, de la psicología y de la búsqueda empática del espectador ayudan a que su cine se convierta en una extraña curiosidad, un juego sin importancia o, por el contrario, estamos ante la apertura de nuevos caminos para el séptimo arte. El tiempo dirá.

Lo que es seguro es que,  a pesar del tono burlón  e irónico que toma el director en las presentaciones y entrevistas que hace, se toma su trabajo muy en serio. Ahí está el año y medio que ha dedicado sólo al montaje de la película a partir de las cuatrocientas horas grabadas.  



martes, 24 de septiembre de 2013

Guerra Mundial Z

World War Z, 2013
Marc Foster


Es tiempo de zombies. Este blog ha estado muerto en vida también y ha despertado después de unos meses en los que yo mismo he estado un poco zombie. 

Hace unos días hubo una noticia en la que se veía a un grupo de inmigrantes saltar las alambradas de Ceuta o Melilla, no recuerdo, todos en tropel. Las imágenes, fuera de los comentarios políticos o sociales, me remitieron inmediatamente al trailer de esta película. Zombies saltando sobre zombies para traspasar una barrera que los separa de nosotros, los vivos. 


Las películas de zombies siempre han encerrado una lectura sobre el miedo al otro, al diferente, aquél que nos puede contaminar con su miseria. Hay directores, como Romero, que se han especializado en estas películas y que se mantienen fieles a su búsqueda de maneras originales de acabar con la plaga de los muertos vivientes. Pero el renacer del género de los últimos tiempos es cuanto menos curioso. ¿Será síntoma de la paranoia general en la que vivimos? La crisis acentúa los miedos más arraigados y quizás por esta razón ha despegado con fuerza el género de los zombies. 

Esta película, que siempre recordaré con tristeza por otras circunstancias, no destaca sobre otras ya vistas en el pasado. Es cierto que hay imágenes espectaculares y el tono apocalíptico logra ser asfixiante por momentos, pero el guión es irregular y el resultado no acaba de ser del todo satisfactorio. Palomitas y a dejarse llevar un rato, sin más.

domingo, 23 de junio de 2013

La Vida de Pi

Life of Pi
Ang Lee, 2012



Olvidando las conclusiones religiosas o filosóficas que se quieran extraer de esta película, lo cierto es que se trata de una obra espectacular. Basada en un libro del que se decía que era imposible adaptar al cine, Ang Lee vuelve a demostrar su talento todoterreno creando una película absorvente, que atrapa de principio a fin. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Si fuera fácil

This is 40
Judd Apatow, 2012


Comedia que profundiza con un inteligente sentido irónico en las decepciones y los problemas de una pareja que ha alcanzado la cuarentena. La pérdida de pasión después de tanto tiempo juntos, las discusiones con las dos hijas adolescentes, los engaños, los fracasos, todo es visto con una mezcla agridulce de verdad doliente y humor positivo que desactiva la tragedia subyacente.