miércoles, 25 de abril de 2012

Paul

Greg Mottola, 2011.

El director Greg Mottola, junto con el actor y guionista Seth Rogen, son los artífices de las divertidas comedias Supersalidos (Superbad, 2007) y Adventureland (2009). Sin embargo, esta película sobre un simpático extraterrestre en fuga con dos frikis no alcanza el nivel de sus predecesoras, le falta la mezcla de humildad y de humor subversivo que tenían éstas. Aquí, con un presupuesto que se vislumbra mucho más alto, hay una ambición comercial que también arrastra a la película a terrenos más convencionales. Un par de amigos, aficionados al mundo del cómic y de la ufología, organizan un viaje por la zona de Estados Unidos donde más ovnis se han avistado. Accidentalmente se encuentran con un extraterrestre que huye de una institución que lo tenía preso y lo estudiaba. El extraterrestre, al que llaman Paul, traba amistad con los dos frikis que le ayudarán en su huida. La película intenta aglutinar los géneros de comedia, road movie y película de extraterrestres con el problema de que ninguno de sus objetivos es alcanzado satisfactoriamente. La persecución se desarrolla de manera previsible y la historia no contiene momentos realmente divertidos. Así que el resultado es una obra bastante mediocre a pesar de su ambición.

viernes, 20 de abril de 2012

Our Idiot Brother

 Jesse Peretz, 2011.



Insulsa y aburrida comedia sobre un joven idealista que, debido a su ingenuidad, no es capaz de desenvolverse en un mundo cínico y materialista. La película empieza con un policía que se acerca al tenderete del protagonista para pedirle hierba. A pesar de que en un principio se niega a venderle la droga, al final cede ante la insistencia del policía que lo engaña con artimañas. Eso lleva al protagonista a la cárcel. Después de salir intenta recuperar lo que era su sencilla existencia, pero su novia lo ha abandonado por otro y no le permite volver a la casa, o mejor dicho cabaña, que compartían. A partir de ahí, la película nos muestra su periplo por las distintas casas de sus hermanas, que no dudan en echarlo cuando se dan cuenta de que su hermano puede ser una molestia. Del final, ni me acuerdo, tal era el interés que despertó en mí este personaje.

martes, 17 de abril de 2012

Due Date

Salidos de Cuentas.
Todd Phillips, 2010.

Antes de realizar la segunda parte de The Hangover, Todd Phillips dirigió esta comedia de carretera sin grandes pretensiones, pero que funciona gracias al choque de sus dos protagonistas, Peter y Ethan, interpretados respectivamente por Robert Downey Jr. y Zach Galifianakis, siendo este último el actor comodín del director sobre el que suelen pivotar los conflictos y los detonantes cómicos de sus películas. 

Peter tiene que coger un avión para cruzar Estados Unidos y reunirse con su mujer a punto de dar a luz. Debido a un accidente azaroso en el aeropuerto, Ethan, un actor amanerado, extravagante y problemático, se cruza en el camino de Peter. A partir de ahí, todo parece ponerse en contra de Peter. Los dos son expulsados del vuelo y la policía añade a Peter a la lista negra, de manera que no puede coger otro avión. Debido a esto y al no tener consigo ni su cartera ni dinero, no le queda más remedio que aceptar a regañadientes la oferta de Ethan de acompañarle en un coche alquilado. A lo largo del recorrido pasarán por todo tipo de desgracias, desde una pelea con un excombatiente de Irak paralítico, hasta un accidente de coche, todo por culpa de Ethan. Aunque se trata de una comedia bastante convencional, que utiliza códigos muy conocidos, resulta entretenida y tiene momentos muy divertidos.

sábado, 14 de abril de 2012

The Hangover 2

Resacón 2, ¡Ahora en Tailandia!

Todd Phillips, 2011.

Después del éxito comercial conseguido con The Hangover (Resacón en Las Vegas, 2009), Todd Philips repite la fórmula de manera milimétrica, cambia eso sí de escenario y traslada a los resacosos amigos a Tailandia, lugar retratado de una manera superficial y estereotipada. La historia no va a sorprender a nadie ya que es calcada a la que tuvo lugar en Las Vegas. En este caso son tres de los cuatro amigos los que se corren una juerga kamikaze en Bangkok, mostrado como una ciudad llena de delincuentes peligrosos y transexuales. Los tres amigos están acompañados por el hermano de la novia al que tendrán que buscar por la ciudad después de que desaparezca misteriosamente. Cuando se despiertan por la mañana en un destartalado hotel de Bangkok, el novio tiene un tatuaje en la cara, uno de los amigos tiene la cabeza rapada y del hermano de la novia solo queda un dedo cortado. También encuentran una nota que parece indicar que está secuestrado y que su vida corre peligro. Un pequeño mono es la clave para resolver el embrollo en el que de nuevo se han metido el grupo de amnésicos amigos. 


La desacomplejada apuesta del director pivota sobre el excéntrico y problemático Alan, interpretado por Zach Galifianakis, actor fetiche del director, cuyos intentos de integrarse en el grupo y de llamar la atención desembocan en distintas situaciones absurdas e incluso peligrosas. A pesar de que la comedia no es más que una repetición de un patrón bien conocido, eso no quita para que se pueda seguir con cierto interés y que incluso resulte divertida. Al fin y al cabo, la repetición puede jugar también a favor de una obra, como ocurría a menudo en el cine de Buñuel, aunque no pretendo comparar, ni mucho menos, a ambos directores.

martes, 10 de abril de 2012

Lola Montès

Max Ophüls, 1955.



Lola Montez era una bailarina irlandesa que utilizó su belleza para seducir a importantes hombres de la cultura, como el compositor Franz Liszt, o de la política, como el rey Luis I de Baviera. El director Max Ophüls retrata la controvertida figura de Lola con un estilo opulento y barroco, utilizando una amplia gama de colores que saturan la pantalla unas veces con tonos fríos, otras con tonos cálidos. Las imágenes y los movimientos de cámara son de una elegancia magistral, pero la historia acaba por antojarse insípida. Los personajes son estatuas sin vida, el amor se muestra de una manera fría, falta pasión, falta sangre. En sus esfuerzos por construir planos de una belleza plástica indiscutible, Ophüls se aleja de los personajes, de sus expresiones, de manera que al espectador le cuesta conectar con ellos. En definitiva, una obra apreciable en algunos aspectos, pero aburrida y fallida en otros.

jueves, 29 de marzo de 2012

Election

Alexander Payne, 1999.

Election es una de las primeras películas del director de las muy recomendables Sideways (Entre Copas, 2004) y The Descendants (Los Descendientes, 2011). Su estilo se ha ido depurando hasta alcanzar un equilibrio perfecto entre la comedia y la tragedia, combinando con gran maestría el tono irónico y el drama más humano. Si en sus dos últimas obras, sus personajes son tratados con cierta piedad y ternura, dándoles un resquicio para la redención, en Election, no hay compasión. 

La historia se desarrolla en un instituto de educación secundaria en el que un satisfecho e ingenuamente orgulloso profesor, omnipresente en todas las actividades extraescolares y en todos los órganos administrativos del centro, da clases a una ambiciosa y repelente alumna que se presenta como candidata a las elecciones del consejo escolar. Ante la perspectiva de tener que bregar con ella, decide ponerle difícil su victoria y manipula al estudiante más popular del instituto para que plante cara a la aborrecida estudiante. Todo se irá torciendo y tanto unos como otros sufrirán las consecuencias de sus estratagemas.

El tono ácido y corrosivo va desgastando a unas criaturas que quedan desnudas, con todas sus miserias y patéticas debilidades, ante un mundo mediocre en el que luchan por destacar. Alexander Payne, responsable también del guión a partir de una novela, consigue construir una mordaz crítica de, no solo el sistema educativo, sino también de las relaciones sociales, la democracia, la autoridad. Sobre todo pone al descubierto los instintos más ridículos del ser humano. Como escribe Thomas Bernhard,  "una buena cabeza es una cabeza que busca los defectos de la Humanidad, y una cabeza extraordinaria es una cabeza que encuentra esos defectos de la Humanidad, y una cabeza genial es una cabeza que, después de haberlos encontrado, señala esos defectos encontrados y, con todos los medios a su disposición, muestra esos defectos." Payne los muestra con crudeza, sin ambages, nos pone delante de un espejo que refleja una imagen indigna de nosotros mismos, casi rozando la caricatura. El golpe es certero, y ¡cuánta falta hacía!



lunes, 26 de marzo de 2012

J. Edgar

Clint Eastwood, 2011.

El personaje de J. Edgar Hoover es uno de los más complejos que ha abordado Eastwood en su cine. Su influencia y poder en Estados Unidos han abarcado casi cincuenta años del siglo pasado, desde que fue nombrado director del FBI en el año 1924, cuando él contaba con tan solo 29 años, hasta su muerte en 1972. Para mantenerse tanto tiempo en el poder extorsionó a los diferentes presidentes que pasaron por la Casa Blanca, cuyos trapos sucios eran guardados con cuidado por un astuto y falto de escrúpulos Hoover.


La película no evita mostrar las caras más controvertidas y turbias de este personaje, como su homosexualidad no reconocida o su relación patológica con una madre autoritaria. 

Eastwood se ha empeñado a lo largo de su filmografía en radiografiar el esqueleto de la cultura y la sociedad americana, mostrando sus contradicciones y sus paradojas. La figura de Hoover funciona como vehículo perfecto para profundizar en la doble moral y la hipocresía de toda una civilización que se ha empeñado en defender una pureza de cara a la galería, mientras la basura se iba acumulando debajo de la alfombra. Así vemos como el director del FBI chantajea a los distintos presidentes a través de escuchas e informes sobre su actividad sexual, mientras él escondía sus instintos homosexuales. Por otro lado, vemos cómo la paranoia y el miedo al enemigo subersivo se convierten en motores poderosos que ponen en marcha toda una maquinaria política y policial cuyos métodos no se cuestionan a pesar de socavar las libertades que paradójicamente se intentan defender. 

Eastwood filma todo desde la sobriedad, con un tono enfermizo y atmósferas tenebrosas, reflejo de su visión crítica e incluso pesimista de un país que ha contribuido de una manera importante al cinismo del mundo en el que vivimos.